ES / EN Hable con un ingeniero

01 PROTEGER

Contenedores técnicosGran formato, estancos, atmósfera controlada Cajas y racks a medidaFlightcases técnicos, racks 19" Maletas a medidaRugerizadas y equipadas llave en mano

02 SUJETAR

Útiles y MGSEBastidores, cunas, útiles de volteo Estructuras audio y vídeoSonido volado, LED, videowalls Manipulación y accesoCarros, bases amortiguadas, plataformas

03 DESPLEGAR

Puestos de mando y controlContenedores ISO transformados Aulas móvilesFormación que viaja

04 INVENTAR

Concepto y viabilidadConsultoría tecnológica, todas las disciplinas Diseño y cálculoCAD 3D, cálculo estructural, planos

05 PROTOTIPAR

Prototipos funcionalesPrueba de concepto, primer artículo

06 FABRICAR

Fabricación de sistemasConjuntos electromecánicos integrados Producción seriadaDe la FAT a la serie

Electrónica5 min de lectura

Aislamiento galvánico: cuándo y por qué separar circuitos

Separar dos circuitos de modo que no exista ningún camino conductor entre ellos resuelve a la vez problemas de seguridad, de ruido y de equipos a potenciales distintos. Bien aplicado es barato; mal entendido, da una falsa sensación de protección.

Oficina técnica · CACHINERO18 de octubre de 2026

Dos optoacopladores soldados en una placa
Foto: Raimond Spekking · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Dos dominios de masa separados por una barrera con transformador, optoacoplador, aislador capacitivo y aislador magnético, y esquema de un bucle de masa entre dos equipos
Arriba, cuatro formas de cruzar una barrera de aislamiento entre dos dominios con masas propias; la diferencia de tensión entre ambas queda en la barrera. Abajo, un bucle de masa: la diferencia de potencial entre dos tierras hace circular corriente por el conductor de referencia del cable.

Qué es el aislamiento galvánico

Dos circuitos están aislados galvánicamente cuando no hay ningún camino conductor entre ellos: no comparten masa ni hilo alguno por el que pueda circular corriente continua. Aun así, la energía o la información cruzan la frontera por otro medio: un campo magnético, un campo eléctrico o la luz. Esa frontera es la barrera de aislamiento, y cada lado tiene su propia referencia de tensión, su propio «cero».

Se aísla por tres motivos: la seguridad de las personas, la inmunidad frente al ruido y la posibilidad de que dos equipos trabajen a potenciales distintos sin dañarse.

Bucles de masa: el ruido que entra por el cero

Dos equipos conectados a tierra en puntos distintos casi nunca están al mismo potencial. Las fugas y los retornos de motores y variadores crean diferencias de milivoltios a varios voltios, y mucho más durante un defecto o un rayo. Si además los une un cable cuyo cero o pantalla está conectado en ambos extremos, se cierra un bucle de masa: esa diferencia hace circular corriente por el conductor de referencia, y su caída de tensión se suma a la señal.

En una señal de milivoltios, como la de un termopar, el resultado es un error grande; en un bus de comunicaciones, tramas corruptas o un transceptor dañado si se supera su margen de modo común, que en RS-485 va de −7 a +12 V. La solución de fondo es abrir el bucle, y la forma más limpia es una barrera de aislamiento en uno de los extremos.

Seguridad: separar lo peligroso de lo que se toca

La IEC 61140 fija el límite de la muy baja tensión en 50 V eficaces de alterna o 120 V de continua sin rizado. Un circuito SELV (muy baja tensión de seguridad) queda por debajo de ese límite, no se conecta a tierra y está separado de los circuitos peligrosos por aislamiento doble o reforzado, por ejemplo con un transformador de seguridad según la IEC 61558-2-6. Un circuito PELV cumple lo mismo pero tiene un punto unido a tierra, como el 0 V de los 24 V de un cuadro de máquina. En locales húmedos o con contacto de grandes superficies del cuerpo, los límites admisibles bajan; la EN 60204-1, por ejemplo, fija valores más estrictos para PELV.

Las normas distinguen niveles: aislamiento funcional (solo para que el circuito funcione), básico (una protección frente al choque eléctrico), suplementario, doble (básico más suplementario) y reforzado (una sola barrera equivalente al doble). Un componente «de 3 kV» puede ofrecer solo aislamiento funcional; lo que cuenta es su certificación.

Tipos de aisladores

  • Transformador: transporta energía y señales alternas; es la base de cualquier fuente aislada. No deja pasar la continua, así que las señales lentas deben modularse.
  • Optoacoplador: un LED y un fotodetector en el mismo encapsulado, separados por un material transparente aislante. Barato, pero lento en sus versiones básicas (microsegundos), y su relación de transferencia de corriente (CTR) cae con los años y la temperatura. Su norma de seguridad es la IEC 60747-5-5.
  • Aislador capacitivo: la señal se modula y cruza una capa de dióxido de silicio entre las placas de un condensador integrado. Rápido (de decenas a más de cien megabits por segundo), de bajo consumo y sin desgaste apreciable.
  • Aislador magnético: microtransformadores integrados en el chip, aislados con poliimida, o sensores magnetorresistivos. Prestaciones parecidas; algunos transfieren también energía.

Los aisladores capacitivos y magnéticos se certifican con la IEC 60747-17, sucesora de la alemana VDE V 0884-11. Además de la tensión de aislamiento, importa la inmunidad a transitorios de modo común (CMTI, en kV/µs): la velocidad de variación de la tensión entre ambos lados que soporta sin corromper datos, crítica junto a etapas de potencia que conmutan muy rápido.

Convertidores DC-DC aislados

Aislar la señal no sirve si la alimentación cruza la barrera. El lado aislado necesita su propia energía, que suele aportar un convertidor DC-DC aislado: un pequeño transformador de alta frecuencia en un módulo de uno a varios vatios, con tensiones de ensayo de 1 a 6 kV. Dos detalles: la tensión de ensayo, aplicada durante un segundo o un minuto, no es la tensión de trabajo admisible en permanencia, y muchos módulos económicos solo ofrecen aislamiento funcional. Además, la capacidad parásita de la barrera, de unos pocos a decenas de picofaradios, deja pasar ruido de alta frecuencia.

Distancias de fuga y en el aire

En la placa, la barrera se convierte en distancias. La distancia en el aire (clearance) es el camino más corto por el aire entre dos conductores y protege frente a picos de tensión; depende de la tensión de impulso, ligada a la categoría de sobretensión (I a IV), y se corrige por encima de 2.000 m de altitud. La línea de fuga (creepage) es el camino más corto por la superficie del aislante y protege frente al deterioro por suciedad y humedad; depende de la tensión de trabajo, del grado de contaminación (1 a 4) y del índice de resistencia al seguimiento (CTI) del material.

La referencia es la IEC 60664-1:2020, con su modificación de 2025, aunque cada norma de producto puede exigir más. Como orden de magnitud, para red de 230 V en categoría II y grado de contaminación 2, el aislamiento básico pide alrededor de 1,5 mm en el aire y 2,5 mm de fuga, y el reforzado, aproximadamente el doble. Una ranura fresada bajo el aislador alarga la línea de fuga sin agrandar la placa.

Dónde se aplica

  • Buses de campo: transceptores RS-485 y CAN aislados, con su DC-DC, cuando los nodos están en cuadros, contenedores o edificios con tierras distintas.
  • Medida de alta tensión y corriente: amplificadores aislados o moduladores que leen una resistencia de medida (shunt) flotante en el bus de un variador o de una batería.
  • Sensores remotos y entradas analógicas de 4⁠–⁠20 mA, con aislamiento canal a canal.