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Potencia y accionamientos4 min de lectura

Encoder o resolver: dos formas de saber dónde está un eje

Cualquier servomotor necesita saber en qué ángulo está su eje y a qué velocidad gira. Un encoder lo cuenta con luz o con imanes; un resolver lo deduce de dos bobinas, sin un solo componente electrónico. Ninguno es mejor en todo.

Oficina técnica · CACHINERO18 de octubre de 2026

Disco y lector de un encoder óptico
Foto: Daniel beardsmore · Dominio público · Wikimedia Commons
Encoder óptico con señales A, B y Z frente a resolver con salidas seno y coseno
Izquierda: disco de un encoder incremental óptico y sus señales A y B, desfasadas 90°, y el impulso Z, uno por vuelta. Derecha: resolver con el rotor excitado y dos bobinas a 90°, cuyas salidas son la portadora modulada por el seno y el coseno del ángulo.

Para qué sirven

Un motor que solo tiene que girar no necesita saber dónde está. Pero un servomotor, un posicionador o un motor sin escobillas controlado vectorialmente necesitan conocer el ángulo del eje en cada instante, para conmutar las fases, cerrar el lazo de velocidad y llevar la carga a su sitio. Los dos sensores más usados para ello son el encoder y el resolver.

El encoder incremental

El encoder óptico clásico tiene un disco con ranuras finas, una fuente de luz y unos fotodetectores. Al girar, entrega dos trenes de pulsos, los canales A y B, desfasados un cuarto de periodo (90° eléctricos, lo que se llama cuadratura): según cuál llegue primero se sabe el sentido de giro, y contando los cuatro flancos de cada periodo se multiplica por cuatro la resolución. Un tercer canal, Z o índice, da un único pulso por vuelta como referencia.

Las resoluciones habituales van de unos cientos a decenas de miles de pulsos por vuelta, y los encoders de salida senoidal, interpolados por la electrónica, llegan a millones de posiciones. Su limitación es que solo cuentan cambios: al quitar la alimentación pierden la posición y hay que buscar de nuevo una referencia.

Encoders absolutos, ópticos y magnéticos

El absoluto asigna un código único a cada posición, normalmente en código Gray (en el que entre dos posiciones consecutivas solo cambia un bit) o leído por una interfaz serie como SSI o BiSS. Los de una vuelta ofrecen típicamente de 12 a más de 20 bits; los multivuelta cuentan además las vueltas con engranajes o con electrónica que conserva la cuenta sin alimentación principal. Al arrancar saben dónde están, sin buscar referencia.

Los ópticos dan la mayor resolución y precisión, pero son sensibles a la suciedad, la condensación y los golpes, y su electrónica limita la temperatura de trabajo, habitualmente hasta unos 85 a 100 °C. Los magnéticos leen un imán o una rueda magnetizada con sensores de efecto Hall o magnetorresistivos: toleran mejor el polvo, el aceite y la vibración, son más baratos y compactos, pero suelen ser menos precisos.

El resolver: un transformador que gira

El resolver es una máquina eléctrica pequeña, de chapas y bobinas. El rotor recibe una tensión alterna de excitación, normalmente de unos pocos voltios y entre 2 y 10 kHz, a menudo a través de un transformador rotativo para no necesitar escobillas. En el estátor hay dos bobinas a 90°. La tensión inducida en cada una es la misma portadora, pero con su amplitud multiplicada por el seno y por el coseno del ángulo del rotor. Comparando ambas se obtiene el ángulo absoluto dentro de la vuelta, también al arrancar.

La conversión R/D

Esas señales hay que convertirlas en un número. De eso se encarga el convertidor R/D (de resolver a digital), un circuito integrado o una función del procesador del accionamiento que genera la excitación, demodula las dos salidas y, mediante un lazo de seguimiento, entrega el ángulo y la velocidad. Las resoluciones típicas van de 10 a 16 bits; a 16 bits, unos 20 segundos de arco. Pero resolución no es precisión: un resolver estándar ronda los ±5 a ±10 minutos de arco, y los de varios pares de polos o de alta precisión mejoran esa cifra. Además, a mayor resolución, menor velocidad máxima de seguimiento.

Robustez, resolución y coste

Como no tiene electrónica, ni ópticas, ni discos de vidrio, el resolver soporta temperaturas de −55 a 150 °C o más, vibraciones y choques fuertes, aceite, humedad y radiación, y admite cables largos porque sus señales son diferenciales y moduladas. Por eso es habitual en aeronáutica, defensa, espacio y en los motores de tracción de vehículos eléctricos.

Encoder ópticoEncoder magnéticoResolver
ResoluciónMuy altaMediaMedia-alta, según el convertidor
PrecisiónMuy altaMediaMedia, minutos de arco
TemperaturaLimitada por la electrónicaAlgo mejorMuy amplia
Vibración y suciedadSensibleBuenaExcelente
RadiaciónSensibleSensibleMuy tolerante
CosteMedio a altoBajoSensor barato en serie; necesita convertidor

Cuándo elegir cada uno

  • Encoder óptico para la máxima precisión en entornos limpios: máquina herramienta, metrología, posicionadores finos.
  • Encoder magnético cuando bastan unas décimas de grado y prima el precio o la tolerancia a la suciedad.
  • Resolver cuando el entorno es duro, con temperatura extrema, vibración, radiación o cables largos, o cuando se busca la fiabilidad de un sensor sin electrónica.