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Mecánica y transporte5 min de lectura

Nitrógeno seco y desecantes: cómo mantener seco un equipo dentro de su contenedor

Un contenedor estanco protege del agua de lluvia, pero no del aire húmedo que queda dentro al cerrarlo. Con un cambio de temperatura, esa humedad se condensa sobre la electrónica y las superficies metálicas. La purga con nitrógeno seco y los desecantes son las dos herramientas para evitarlo, y conviene saber qué hace cada una.

Oficina técnica · CACHINERO26 de octubre de 2026

Bolitas de gel de sílice y gránulos de arcilla desecante junto a una regla graduada en centímetros
Foto: Jeran Renz · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Gráfico con la fracción de aire húmedo que queda en un contenedor según los volúmenes de nitrógeno renovados, y una escala de humedad relativa con la zona de corrosión por encima del 60 % y los rangos de una tarjeta indicadora
Purga ideal con nitrógeno seco: la humedad que queda dentro baja de forma exponencial con el número de volúmenes renovados. A la derecha, la humedad relativa del aire encerrado y la protección que aporta cada medida. Valores orientativos con mezcla perfecta.

El problema no es la lluvia, es el aire de dentro

Al cerrar un contenedor, queda atrapado el aire de la nave en ese momento. A 25 °C y un 60 % de humedad relativa, cada metro cúbico de ese aire lleva unos 14 gramos de vapor de agua. Ese aire tiene un punto de rocío (la temperatura a la que empieza a condensar) de unos 17 °C. Basta una noche fría para que las paredes bajen de ahí y aparezcan gotas sobre placas, conectores y piezas mecanizadas.

A eso se suma la humedad que entra con el tiempo: la que atraviesa juntas y materiales por permeación, la que liberan espumas, maderas o embalajes interiores y la que se cuela cada vez que el contenedor «respira» por los cambios de presión, como explicamos en el artículo sobre válvulas de ecualización. Un buen grado IP frena el agua líquida, pero no el vapor.

Humedad relativa: el umbral que importa

La corrosión atmosférica del acero se acelera de forma marcada cuando la humedad relativa supera la llamada humedad crítica, que en atmósfera limpia se sitúa en torno al 60 %: a partir de ahí se forma sobre el metal una película de agua lo bastante continua como para que la corrosión avance. No es un valor fijo: las sales y la contaminación lo bajan. Por eso, en la práctica, el objetivo para guardar equipos sensibles suele estar por debajo del 40 %, con margen.

En la electrónica, la humedad provoca además fugas superficiales en placas, migración electroquímica entre pistas y empañado de ópticas.

Desecantes: cómo se dimensionan

Un desecante es un material que adsorbe vapor de agua. En embalaje técnico su cantidad se expresa en unidades, definidas en la norma estadounidense MIL-D-3464: una unidad es la cantidad de desecante que adsorbe al menos 3 gramos de agua al 20 % de humedad relativa y 6 gramos al 40 %, a temperatura ambiente. Como la definición se basa en el agua que retiene y no en el peso, una unidad de gel de sílice ronda los 26⁠–⁠28 gramos y otros materiales necesitan algo más o algo menos. Los tres más habituales son:

  • Gel de sílice: el más común, con buena capacidad a humedades medias y altas y temperatura ambiente. Pierde eficacia a humedades bajas.
  • Tamiz molecular (zeolitas): retiene agua con mucha fuerza incluso con humedad muy baja o con calor. Es la opción cuando se quiere un ambiente realmente seco.
  • Arcilla activada: barata, para grandes volúmenes y temperaturas moderadas.

El número de unidades depende del volumen interior, de la superficie y permeabilidad de las paredes, de los materiales que haya dentro y de la duración prevista del almacenamiento. Las normas de embalaje militar, como la MIL-STD-2073-1, dan métodos de cálculo, a los que conviene añadir margen. Un desecante saturado no protege: hay que sustituirlo o regenerarlo (secarlo en estufa) cuando el indicador lo pida.

Purga con nitrógeno seco

El desecante absorbe la humedad poco a poco; la purga la saca de golpe. Se inyecta nitrógeno seco por una válvula y se deja salir por otra. El nitrógeno de botella tiene un punto de rocío muy bajo, por debajo de –40 °C en las calidades habituales, y además es inerte, así que también elimina el oxígeno.

Con mezcla perfecta, la fracción de aire inicial que queda tras renovar n veces el volumen interior es aproximadamente e–n: con tres volúmenes queda un 5 %, y con cinco, menos del 1 %. En la realidad el gas busca el camino más corto entre entrada y salida y deja zonas muertas, por eso:

  • Entrada y salida se colocan en extremos opuestos, y la entrada abajo si el contenedor es alto.
  • Se purga despacio, a baja presión, para no forzar juntas ni la válvula de alivio.
  • El criterio de fin de purga no es un tiempo, sino el punto de rocío o la humedad medidos en la salida.
  • Al terminar se deja una ligera sobrepresión, de unas decenas de milibares, compatible con la válvula del contenedor: así, si hay una fuga, sale gas seco en lugar de entrar aire húmedo.

Lo habitual es combinar ambas medidas: purga al cerrar y una carga de desecante para absorber lo que entre después.

Indicadores: saber si sigue seco sin abrirlo

Abrir el contenedor para comprobarlo deshace la purga; por eso se usan indicadores visibles desde fuera:

  • Tarjetas indicadoras de humedad, con varias manchas que cambian de color al superar un umbral (por ejemplo, 10, 20 y 30 % o 30, 40 y 50 %). Las clásicas usan cloruro de cobalto, de azul a rosa; en Europa se tiende a las versiones sin cobalto, porque esa sustancia está clasificada como peligrosa.
  • Indicadores de mirilla roscados en la pared, con desecante o sal indicadora detrás de un cristal.
  • Manómetro, para comprobar que se mantiene la sobrepresión.
  • Registradores electrónicos de humedad y temperatura, cuando hace falta el historial completo del viaje.
MedidaQué haceCuándo se elige
Desecante soloAbsorbe la humedad poco a pocoVolúmenes pequeños, almacenamiento corto
Purga con nitrógenoSustituye el aire húmedo por gas secoEquipos sensibles, ópticas, larga duración
Purga + desecanteSeca al cerrar y mantiene secoContenedores reutilizables y transportes largos
IndicadoresMuestran el estado sin abrirSiempre que se quiera comprobar al recibir

Lo que hay que prever al diseñar el contenedor

Todo esto funciona si el contenedor se diseña para ello: juntas continuas y bien comprimidas, válvulas de llenado y de alivio en posiciones accesibles, alojamientos para los desecantes que permitan cambiarlos sin desmontar el equipo, ventanas para los indicadores y materiales interiores que no suelten humedad. Y la documentación debe explicar cómo se purga, cada cuánto se revisa y qué hacer si el indicador cambia de color. Es parte del mismo trabajo que define las cajas de transporte para aviación.