Mecánica y transporte5 min de lectura
Registradores de impactos en el transporte: qué miden y cómo leerlos
Cuando un equipo llega dañado, la pregunta es siempre la misma: qué pasó, cuándo y dónde. Los indicadores de impacto y los registradores de datos responden a esa pregunta, pero sus lecturas se interpretan mal con facilidad. Un valor de «50 g» no dice nada sin saber cuánto duró el golpe y dónde estaba colocado el sensor.

Para qué sirve registrar el viaje
Un equipo sensible pasa por muchas manos entre el taller y su destino: carretillas, muelles de carga, camiones, aviones y almacenes. Si llega con un fallo, sin datos es imposible saber si el golpe fue en la carga, en el trayecto o en la descarga, ni si el embalaje estaba bien dimensionado. Medir el transporte sirve para tres cosas:
- Detectar que algo ha ocurrido y revisar el equipo antes de ponerlo en servicio.
- Atribuir el incidente a un tramo del viaje, con fecha, hora y, si el aparato lo permite, posición.
- Aprender: conocer los esfuerzos reales para ajustar la espuma, las suspensiones o el propio contenedor en el siguiente diseño.
Indicadores de impacto y de vuelco
Son el primer escalón: etiquetas o pequeños dispositivos que se pegan en el embalaje y cambian de color de forma irreversible cuando reciben un golpe por encima de su umbral. Se fabrican para distintos niveles, desde unos pocos g hasta cerca de 100 g, y su hoja de datos no da un solo valor, sino una curva de activación: cuanto más corto es el golpe, más aceleración hace falta para dispararlos. Esas curvas suelen referirse a un pulso semiseno, con tolerancias del orden del 10 al 15 %.
Los indicadores de vuelco funcionan igual con la inclinación: se activan si el bulto se tumba más allá de un ángulo, a menudo en torno a 80°, e ignoran los movimientos normales de manipulación.
Su valor es más disuasorio y de aviso que de medida. Un indicador activado dice que «probablemente hubo un golpe por encima del umbral», pero no cuánto, ni cuándo, ni en qué dirección. Es la señal para inspeccionar el equipo y anotar la incidencia en el albarán, no una prueba de daño.
Registradores electrónicos de choque
Un registrador de choque lleva un acelerómetro triaxial (mide en tres ejes perpendiculares), una batería y una memoria. Según el modelo guarda:
- El pico de aceleración en cada intervalo de tiempo, que ocupa poca memoria y permite meses de registro.
- La forma de onda completa de cada evento que supere un umbral, con unos milisegundos previos al disparo. Es la opción que permite calcular duración y cambio de velocidad.
- Otras magnitudes: temperatura, humedad, presión, inclinación y, en los más completos, posición GPS.
Para equipos de este tipo existe una norma europea específica, la EN 15433-6 (edición de 2016), que fija los requisitos mínimos de los sistemas automáticos de registro de choques en el transporte: sensores, parámetros de configuración, análisis y presentación de resultados.
Cómo leer un choque: pico, duración y cambio de velocidad
Un golpe se describe con tres datos, no con uno. El pico, en g, es la aceleración máxima. La duración es lo que tarda en frenarse, normalmente unos milisegundos. Y el cambio de velocidad, Δv, es el área bajo la curva de aceleración: la energía real del golpe. Para un pulso semiseno, Δv ≈ 2·A·T/π, siendo A el pico y T la duración.
En una caída libre desde una altura h, el bulto llega al suelo a v = √(2·g·h): desde 1 m, unos 4,4 m/s. Esa velocidad se pierde igual sobre un suelo de hormigón que sobre una buena espuma; lo que cambia es el tiempo. Frenar en 5 ms da un pico de unos 140 g; en 20 ms, unos 35 g. Por eso un embalaje no reduce la energía del golpe, sino que alarga el frenado para bajar el pico. Si el bulto rebota, Δv crece, porque además de pararse sale despedido en sentido contrario.
| Altura de caída | Velocidad de impacto | Situación típica |
|---|---|---|
| 0,3 m | ≈2,4 m/s | Bulto grande que se deja caer al apoyarlo |
| 0,6 m | ≈3,4 m/s | Caída desde la plataforma de una carretilla |
| 0,9 m | ≈4,2 m/s | Caja manejable a mano que se escapa |
| 1,2 m | ≈4,9 m/s | Caída desde un camión o un muelle |
La curva de daño: cuándo un golpe rompe algo
La fragilidad de un equipo se expresa con su curva de límite de daño, que se obtiene en máquina de choque según métodos como el de la ASTM D3332. Tiene dos límites: un cambio de velocidad crítico, por debajo del cual no hay daño aunque el pico sea alto, y una aceleración crítica, por debajo de la cual tampoco lo hay aunque Δv sea grande. Solo los golpes que superan ambos a la vez son peligrosos. Comparar la lectura del registrador con esa curva es lo que permite decir si un golpe registrado es preocupante o no.
Errores frecuentes al interpretar los datos
- Dónde está el sensor. En la pared exterior de la caja se mide el golpe que recibe el embalaje; en un punto rígido del equipo, el que le llega de verdad. Pueden diferir varias veces.
- Frecuencia de muestreo y filtro. Un pulso de 5 ms necesita varios miles de muestras por segundo para medir bien su pico. El filtro paso bajo del aparato también cambia el valor: dos registradores distintos pueden dar picos distintos del mismo golpe.
- Umbrales mal elegidos. Demasiado bajos llenan la memoria con baches de carretera; demasiado altos, se pierde el evento importante.
- Vibración frente a choque. La vibración continua del camión es otro fenómeno, con otro tratamiento, como los que fijan normas de ensayo como la MIL-STD-810.
- Reloj sin sincronizar. Si la hora del registrador no es fiable, no se puede atribuir el golpe a un tramo del viaje.
Pensarlo desde el diseño
Un registrador rinde más si el contenedor está preparado para él: un soporte rígido y repetible en la estructura que lleva el equipo, acceso para descargarlo sin abrir la caja, ventana para los indicadores y una etiqueta que explique qué hacer si se activan. Y los datos de varios viajes son la mejor entrada para dimensionar las suspensiones de una bancada amortiguada o la espuma de la siguiente caja de transporte.