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Fabricación4 min de lectura

Láser, plasma o chorro de agua: cómo elegir el corte

Casi todas las piezas de chapa y pletina que salen de un taller empiezan en una mesa de corte. Láser, plasma, chorro de agua y oxicorte pueden dar un contorno parecido, pero no el mismo borde, la misma precisión ni el mismo coste. Elegir bien depende sobre todo del material y del espesor.

Oficina técnica · CACHINERO18 de octubre de 2026

Máquina de corte por plasma cortando chapa
Foto: Steve Brown Photography · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
Comparación del corte por láser, plasma, chorro de agua y oxicorte: sangría, zona afectada térmicamente y rangos de espesor en acero
Arriba, los cuatro procesos a la misma escala relativa: anchura de la sangría (el canal que deja el corte) y zona afectada térmicamente (ZAT). Abajo, los espesores de acero en los que cada uno es habitual y rentable; las barras claras indican el rango posible pero menos frecuente.

Cuatro formas de separar metal

Los cuatro procesos siguen una trayectoria programada por control numérico, pero quitan el material de forma muy distinta:

  • Láser: un haz de luz concentrado en un punto de décimas de milímetro funde el metal, y un gas de asistencia lo expulsa. Con oxígeno, el acero además arde y se corta más rápido; con nitrógeno, el borde queda limpio y sin óxido. Hoy domina el láser de fibra, que corta bien también aluminio, inoxidable, latón y cobre.
  • Plasma: un arco eléctrico estrangulado por una boquilla convierte el gas en plasma a más de 20.000 °C, que funde y sopla el metal. Solo corta materiales conductores.
  • Chorro de agua: agua a 3.000⁠–⁠6.000 bar sale por un orificio de décimas de milímetro; para metales se le añade un abrasivo, normalmente granate. Es un proceso mecánico y en frío: corta casi cualquier cosa, desde aluminio y titanio hasta vidrio, piedra, composites o espumas.
  • Oxicorte: una llama precalienta el acero y un chorro de oxígeno puro lo quema. Solo sirve para aceros al carbono y de baja aleación (el inoxidable y el aluminio forman óxidos que no se dejan quemar), pero no tiene rival en grandes espesores.

Calidad del borde y zona afectada térmicamente

Láser, plasma y oxicorte son procesos térmicos y dejan junto al corte una zona afectada térmicamente (ZAT): una franja que se ha calentado lo bastante como para cambiar su estructura. En aceros puede endurecerse y dificultar un roscado o un plegado justo en el borde; en aluminios tratados pierde resistencia. En el láser la ZAT es de décimas de milímetro; en plasma, de uno a pocos milímetros; en oxicorte, mayor todavía. El chorro de agua no la tiene, y por eso se elige para materiales sensibles al calor o piezas que se van a mecanizar después en el borde.

La sangría (en inglés, kerf), la anchura del canal que deja el corte, también cambia: 0,1⁠–⁠0,4 mm en láser, alrededor de 1 mm en chorro de agua y de 1,5 a 4 mm o más en plasma y oxicorte. Cuanto más fina, más pequeños pueden ser los agujeros y más cerca pueden ir las piezas en la chapa. El plasma, además, deja el borde ligeramente inclinado, de 1 a 3° en un lado; el chorro de agua también deja una leve conicidad si se corta deprisa.

Comparación orientativa

Láser de fibraPlasmaChorro de aguaOxicorte
MaterialesMetales; algunos plásticos y madera con láser de CO₂Solo conductoresCasi todosAcero al carbono
Espesor habitual en acero0,5⁠–⁠25 mm3⁠–⁠50 mm1⁠–⁠100 mm6⁠–⁠300 mm
Sangría0,1⁠–⁠0,4 mm1,5⁠–⁠4 mm0,8⁠–⁠1,2 mm1,5⁠–⁠5 mm
ZATMuy pequeñaMediaNingunaGrande
Precisión típica±0,1 mm±0,3⁠–⁠0,8 mm±0,1⁠–⁠0,2 mm±1 mm o más
Velocidad en chapa finaMuy altaAltaBajaBaja
Coste por metroBajo en chapa finaBajo en espesor medioAltoBajo en grueso

Los valores son orientativos: dependen de la potencia de la máquina, del material y de la calidad que se pida. Con láseres de muy alta potencia el corte de acero supera hoy los 40 mm, y el chorro de agua llega a 200 mm o más en algunos materiales, aunque muy despacio.

Cómo especificar la calidad: ISO 9013

Para los cortes térmicos existe una norma que permite pedir la calidad en el plano: la ISO 9013:2017 (con su modificación de 2024). Clasifica el corte por la tolerancia de perpendicularidad o inclinación del borde y por su rugosidad media, en rangos numerados, y fija tolerancias dimensionales según el espesor. Cubre el oxicorte de 3 a 300 mm, el plasma de 0,5 a 150 mm y el láser de 0,5 a 32 mm. Si el plano no la cita, el borde se acepta «como sale», y eso puede no bastar si la pieza va a soldarse o a encajar en otra.

Cuándo usar cada uno

  • Láser: la opción por defecto para chapa de hasta 10⁠–⁠15 mm, sobre todo con agujeros pequeños, contornos complejos y series. Es la base de casi todas las piezas de chapa plegada.
  • Plasma: pletinas y chapa media o gruesa de acero, bases, cartelas y piezas de estructura en las que una décima no importa y el borde se va a soldar o a mecanizar.
  • Chorro de agua: materiales que no admiten calor o que el láser no corta bien, como aluminios gruesos tratados, titanio, composites, juntas, espumas o vidrio, y piezas que necesitan un borde sin alteraciones.
  • Oxicorte: acero al carbono a partir de unos 25⁠–⁠30 mm, donde es el más barato y puede trabajar con varias antorchas a la vez.

Detalles que conviene tener en cuenta en el diseño

  • Un agujero cortado con láser no debería tener un diámetro menor que el espesor de la chapa; con plasma, mejor 1,5 a 2 veces. Si el agujero es un ajuste, conviene cortarlo con creces y escariarlo.
  • El corte con oxígeno deja una capa de óxido en el borde que puede desprenderse de la pintura o contaminar una soldadura; con nitrógeno el borde sale listo para pintar o soldar, a cambio de un coste algo mayor.
  • El calor de los procesos térmicos puede deformar piezas largas y estrechas; el chorro de agua o un buen orden de corte lo evitan.
  • Las roscas, ajustes y superficies de referencia casi nunca salen del corte: se mecanizan después.