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Fabricación de sistemasConjuntos electromecánicos integrados Producción seriadaDe la FAT a la serie

Protección y ensayos5 min de lectura

Gestión térmica de la electrónica en un armario cerrado

Un armario estanco protege la electrónica del polvo y del agua, pero también encierra su calor. Saber cuánto calor sale solo por las paredes y cuánto hay que sacar por otros medios es un cálculo sencillo que conviene hacer antes de cerrar el diseño.

Oficina técnica · CACHINERO18 de octubre de 2026

Armario exterior con rejillas de ventilación
Foto: Radiotrefoil · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Armario eléctrico con flujos de calor y curvas de temperatura interior frente a potencia disipada para convección natural, ventilador, intercambiador aire-aire, intercambiador aire-agua y climatizador
Izquierda: fuentes de calor en un armario, entrada de aire filtrada, salida de aire caliente, pérdidas por las paredes, sol y resistencia anticondensación. Derecha: temperatura interior frente a potencia disipada para un armario de 1.800 × 800 × 600 mm con 30 °C fuera, según la solución. Curvas orientativas.

Calor que no tiene adónde ir

Fuentes, variadores, autómatas y ordenadores industriales convierten parte de la energía que consumen en calor. En un armario cerrado, con grado IP54 o superior para que no entren polvo ni agua, ese calor solo sale a través de las paredes. Si sale menos del que se genera, la temperatura interior sube hasta que se equilibra, y con ella cae la vida de los componentes: en los condensadores electrolíticos, aproximadamente a la mitad por cada 10 °C. Muchos equipos de cuadro admiten 40 a 55 °C de ambiente, y como criterio de diseño se suele fijar un máximo de 35 a 40 °C dentro del armario.

El balance térmico

El punto de partida es la potencia disipada dentro: la suma de las pérdidas de cada equipo a plena carga y con la simultaneidad real. Una fuente con un 90 % de rendimiento que entrega 480 W disipa unos 53 W; un variador pierde en torno al 2 o 3 % de su potencia; hay que sumar ordenadores, contactores y cableado.

Lo que el armario evacua por sí solo es Q = k · A · ΔT, donde ΔT es la diferencia entre la temperatura interior y la exterior, A la superficie efectiva y k el coeficiente de transmisión: unos 5,5 W/(m²·K) para chapa de acero pintada, según los fabricantes de envolventes, algo menos para acero inoxidable y plástico, y más para aluminio. La superficie efectiva no es la total: según la IEC/TR 60890 (edición de 2022, el método de cálculo de calentamiento de conjuntos de baja tensión), cada cara cuenta de forma distinta según esté libre, contra una pared o junto a otro armario. Un armario de 1.800 × 800 × 600 mm exento tiene unos 5,2 m² efectivos.

Ejemplo: con 5,2 m², k = 5,5 y ΔT = 10 K (30 °C fuera, 40 °C dentro), las paredes evacuan unos 290 W. Si la electrónica disipa 800 W, faltan unos 510 W que hay que sacar de otra forma.

Ventilación filtrada

Si el aire exterior está por debajo del límite interior y es razonablemente limpio, un ventilador con filtro es la opción más económica. El caudal necesario es V = f · P / ΔT, con f ≈ 3,1 m³·K/(W·h) a nivel del mar, un valor que sale de la densidad y el calor específico del aire y que crece con la altitud, hasta unos 3,5 a 1.000 m. En el ejemplo, 3,1 × 510 / 10 ≈ 160 m³/h; sin contar con las paredes, unos 250 m³/h.

El caudal real es menor que el nominal del ventilador por la pérdida de carga del filtro y de la rejilla de salida, a veces la mitad, así que hay que tomar el punto de trabajo de su curva o sobredimensionar. Lo habitual es impulsar el aire hacia dentro por abajo y sacarlo por arriba, lo que deja el armario en ligera sobrepresión y dificulta la entrada de polvo. El filtro se ensucia y hay que cambiarlo, y el grado IP del conjunto baja respecto al armario cerrado.

Cuando el aire exterior no sirve

Si el ambiente está sucio, húmedo o más caliente que el límite interior, hay que mantener el armario cerrado y usar un equipo que separe el aire interior del exterior.

SoluciónPotencia orientativaInterior frente a exteriorObservaciones
Convección naturalHasta unos cientos de WSiempre por encimaSin consumo ni mantenimiento; depende de la superficie
Ventilador con filtroHasta 1⁠–⁠2 kWPor encima, unos 5⁠–⁠10 KBarato; exige aire limpio y cambio de filtros
Intercambiador aire-aireDel orden de 20⁠–⁠100 W/KPor encimaCircuitos separados; mantiene el grado IP
Intercambiador aire-aguaDe 1 a más de 10 kWPuede quedar por debajoNecesita agua refrigerada; riesgo de condensación y fugas
Climatizador de compresorDe 0,3 a varios kWPor debajoConsumo, mantenimiento y evacuación del condensado
Termoeléctrico (Peltier)De 50 a 300 WPor debajoSin compresor; bajo rendimiento, para armarios pequeños

En los intercambiadores aire-aire, la potencia se da en vatios por kelvin: uno de 40 W/K evacua 400 W con 10 K de diferencia. Los climatizadores se seleccionan por su potencia frigorífica a unas condiciones normalizadas, como 35 °C dentro y 35 °C fuera, que hay que corregir para el caso real.

Condensación y resistencias calefactoras

El problema contrario aparece de noche o en invierno: si una superficie del interior baja por debajo del punto de rocío, el agua condensa sobre placas y bornes. Les ocurre sobre todo a los armarios a la intemperie, a los que se apagan por la noche y a los refrigerados con agua fría o climatizador. La solución es una resistencia calefactora gobernada por termostato o higrostato, que suele activarse por encima del 60⁠–⁠70 % de humedad relativa y mantiene el interior unos grados por encima del exterior. Se dimensiona con la misma fórmula, P = k · A · ΔT. Las baterías tienen sus propias exigencias, que tratamos en baterías de litio y temperatura.

El sol, una fuente de calor más

Un armario a la intemperie puede recibir en verano del orden de 1.000 W/m² de radiación solar a mediodía con cielo despejado. La parte que absorbe depende del acabado: un color claro refleja buena parte; uno oscuro la absorbe casi toda. Con un metro cuadrado expuesto y una pintura que absorba el 40 %, son unos 400 W añadidos, tanto como la electrónica de muchos armarios. La edición de 2022 de la IEC/TR 60890 incluye un anexo sobre radiación solar. Las medidas son sencillas: colores claros, un techo parasol o doble pared ventilada, y orientación o sombra. En recintos mayores, como los shelters en contenedor, el aislamiento de la envolvente pasa a ser parte del cálculo.